Líderes religiosos de 21 países del mundo acuerdan trabajar juntos en favor de los Bosques tropicales y la gente que los habita. “Nos comprometemos a formar una alianza a favor de los bosques tropicales de carácter internacional y multiconfesional, dedicada al cuidado de estos bosques y de las personas que los protegen y viven en ellos”, afirman en comunicado público enviado a la red Iglesias y Minería.

Prometemos movilizar a nuestras comunidades espirituales y religiosas. Formaremos a nuestros líderes y concienciaremos a nuestros seguidores sobre la urgente necesidad de proteger los bosques tropicales, aunando los conocimientos tradicionales y científicos al servicio de la verdad, mentalizándonos que sin proteger, restaurar y gestionar de manera sostenible los bosques, no podemos salvar a la Tierra de los estragos del cambio climático”.

El comunicado de los líderes religiosos, reunidos del 19 al 21 de junio, en Oslo-Noruega, manifiesta que se comprometen a abogar “por la restauración de los bosques tropicales y los derechos de los pueblos indígenas, reivindicando ante líderes gubernamentales y empresariales que proteger los bosques es una obligación moral, y que el incumplimiento en este deber constituye una ofensa contra la vida en sí misma.  Respaldaremos a los pueblos indígenas y otros moradores del bosque a hacer valer y garantizar sus derechos, incluyendo su consentimiento libre, previo e informado al desarrollo en sus territorios, acceso a financiación para la protección continuada de bosques tropicales, el fin de la criminalización de los protectores de los bosques y la prestación de la atención adecuada que garantice su seguridad”.

Finalmente, resaltan también la importancia de la conversión personal: “Cambiaremos nuestros propios estilos de vida, incluyendo nuestras dietas y modelos de consumo, aprendiendo a vivir en armonía con los bosques tropicales”.

La declaración de Oslo, firmada por la “Interfaith Rainforest Initiative” está dirigida a líderes gubernamentales y empresariales, líderes y seguidores de las tradiciones religiosas y espirituales y a la Familia Humana en su sentido más amplio:

Declaración de Oslo de líderes religiosos y espirituales en favor de los bosques tropicales

Los bosques tropicales de la Tierra son un bien irremplazable.

Sustentan la biodiversidad ilimitada, el equilibrio climático y las culturas y comunidades de pueblos indígenas que viven en ellos. Generan aire fresco y precipitaciones que hidratan la Tierra. Son espectaculares y vitales para todas las formas de vida.

Y se encuentran en grave riesgo.

Nosotros, personas de diversos credos y espiritualidades, nos reunimos en Oslo para escuchar El grito de los bosques tropicales de la Tierra, su flora y fauna, y las personas que viven en ellos. Somos indígenas, cristianos, musulmanes, judíos, hindúes, budistas, taoístas, y nos acompañan científicos que comparten con nosotros y nos hacen apreciar más profundamente el milagro de los bosques. Somos de 21 países: de Amazonia, bosques de Indonesia, Cuenca del Congo, Mesoamérica, sur y sureste de Asia, islas del Pacífico, Estados Unidos, Canadá, Europa y China. Aunque provenimos de diferentes lugares, reconocemos que formamos una única familia humana y que compartimos el planeta Tierra.

Estos magníficos bosques hacen posible nuestras vidas. Nos proporcionan aire puro y abundante agua. Almacenan carbono y estabilizan el clima en todo el planeta. Proveen recursos para alojamiento, alimentos, medicinas y medios de vida a cientos de millones de personas. Dependen de la salud y el bienestar de los pueblos indígenas y otros moradores que los habitan, al igual que estas personas y el resto de nosotros dependemos de ellos. Estamos interrelacionados: humanidad y bosques, personas y planeta. Si los bosques prosperan, nosotros prosperaremos. Sin bosques, todos perecemos.

Durante el tiempo que hemos estado juntos, hemos dialogado con franqueza. Reconocimos que el consumo desenfrenado, los estilos de vida del Norte global y los irresponsables sistemas financieros, devastan la bioesfera y etnoesfera de los bosques tropicales. Escuchamos testimonios de persecución y asesinato de pueblos indígenas y otras personas que protegen los bosques. Conocimos la nula voluntad de los gobiernos de aprobar y hacer cumplir las leyes requeridas para garantizar el futuro de los bosques tropicales y los derechos y tradiciones de quienes continúan siendo sus custodios.

Estas realidades son inquietantes. Esta destrucción es equivocada. Al ir forjando una comunidad, convirtiéndonos en uno solo compuesto por muchos, emergió de entre nosotros una resolución.

No permitiremos que pase esto.

Juntos, proclamamos el don de la vida, nuestra reverencia por nuestro hogar común y por la milagrosa creación que representan los bosques tropicales. Reafirmamos que todos somos cuidadores de los bosques tropicales de la Tierra, al igual que los bosques nos ofrecen todos sus cuidados. Asumimos la responsabilidad de acción continuada que todo ello entraña.

Nos comprometemos a formar una alianza a favor de los bosques tropicales de carácter internacional y multiconfesional, dedicada al cuidado de estos bosques y de las personas que los protegen y viven en ellos.

Prometemos movilizar a nuestras comunidades espirituales y religiosas.

Formaremos a nuestros líderes y concienciaremos a nuestros seguidores sobre la urgente necesidad de proteger los bosques tropicales, aunando los conocimientos tradicionales y científicos al servicio de la verdad, mentalizándonos que sin proteger, restaurar y gestionar de manera sostenible los bosques, no podemos salvar a la Tierra de los estragos del cambio climático.

Abogaremos por la restauración de los bosques tropicales y los derechos de los pueblos indígenas, reivindicando ante líderes gubernamentales y empresariales que proteger los bosques es una obligación moral, y que el incumplimiento en este deber constituye una ofensa contra la vida en sí misma.  Respaldaremos a los pueblos indígenas y otros moradores del bosque a hacer valer y garantizar sus derechos, incluyendo su consentimiento libre, previo e informado al desarrollo en sus territorios, acceso a financiación para la protección continuada de bosques tropicales, el fin de la criminalización de los protectores de los bosques y la prestación de la atención adecuada que garantice su seguridad.

Cambiaremos nuestros propios estilos de vida, incluyendo nuestras dietas y modelos de consumo, aprendiendo a vivir en armonía con los bosques tropicales.

Y finalmente, nos comprometemos a continuar trabajando juntos, a fortalecer nuestra resolución y a actuar con determinación en los meses y años venideros.

Un Espíritu de compasión y verdad impregnó nuestra reunión. Este espíritu suscita esperanza.  Nos llama.

Hemos escuchado juntos y aprendido juntos. En esta declaración suena nuestra voz de manera unánime. Ahora, actuaremos juntos. Por el bienestar de los bosques tropicales y de las personas que viven en ellos, y por el futuro del planeta, nos comprometemos a responder.

Con información enviada desde Oslo por: Alirio Cáceres, Diácono Católico, coordinador de la red “Iglesias y Minería”