Campaña de Desinversión en Minería promovida por la Red Iglesias y Minería, fortalece la articulación de organizaciones de fe en Europa en medio de la urgencia por respuestas a la crisis climática

La Red Iglesias y Minería viene trabajando desde hace 3 años en la Campaña por la Desinversión en Minería. En este proceso varias congregaciones religiosas como los Claretianos, Combonianos, Verbo Divino se han sumado abrazando el dolor de las víctimas del modelo extractivista que genera devastación, exclusión y muerte.

Varias organizaciones de fe en Europa y el Norte Global promueven el proceso de manera conjunta buscando respuestas concretas a la crisis climática que cada vez nos lleva a situaciones más extremas en todo el mundo. Los últimos 2 años hemos asistido a eventos climáticos extremos y con mayor recurrencia, nunca antes vistos, inundaciones, sequías, tornados, calores extremos, heladas impredecibles, que han cobrado cientos de vidas. Todo esto, como resultado de una situación de colapso climático, al que la misma humanidad se ha expuesto, basado en el modelo económico que extrae sin límites y quiere volver todos los bienes de la creación en capital para ganancia y comodidad de pocos.

La crisis climática nos afecta a todos, aunque no por igual, como recalca el Magisterio que nos ha heredado el Papa Francisco.

LAS IGLESIAS DEL NORTE GLOBAL ASUMEN SU RESPONSABILIDAD EN LA CRISIS CLIMÁTICA

Las agendas políticas e institucionales en Europa han encontrado nuevas narrativas y categorías -que en muchos casos, no son transparentes- para nombrar un nuevo colonialismo, nuevas modalidades de extractivismo y lo que se denomina el capitalismo verde. Desde la Unión Europea se impulsa el Global Gateway, una iniciativa que busca extraer los minerales críticos (litio, cobalto, niquel, tierras raras) para abastecer la demanda de bienes y servicios que se promocionan como alternativos y menos contaminantes, pero que en la realidad, lo único que han hecho es cambiar de nombre y de materia prima.

Los territorios en el Sur Global entonces, siguen y seguirán siendo sacrificados, ofrecidos a inversionistas, lotizados los hogares de millones de familias en América Latina, Asia y África para abastecer la demanda de sociedades que consumen ilimitadamente, y sobre todo de un sistema económico de desigualdades, donde el lucro inmenso de unos pocos, que siguen acumulando las riquezas, está sobre la vida y los derechos de otros y de la Madre Tierra.

Desde la Red Iglesias y Minería, sostenemos que es imposible enfrentar la crisis climática, a la que expertos, científicos y sabidurías ancestrales ya no llaman crisis, sino colapso climático, sin que haya un detenimiento concreto del extractivismo minero.

Para ello, la sociedad civil y las iglesias domésticas en Europa juegan un papel fundamental para lograr un cambio estructural en el paradigma. Defender la dignidad humana y de la creación, en estos tiempos de gran violencia, supone una tarea urgente de las personas y organizaciones de fe.

Muchas organizaciones en Europa se comprometen con acciones concretas frente a la devastación de los territorios que degenera en la crisis climática. No como algo ajeno a su vida y su realidad, sino como una causa común en la que el rol del Norte Global tiene un papel determinante.

Se han emprendido iniciativas diversas desde reflexiones teológico pastorales sobre el uso del oro en las iglesias y la liturgia, iniciativas de comercio justo y consumo responsable, iniciativas políticas para incidir en la Unión Europea, iniciativas académicas, de solidaridad inter parroquial, y de comunidades de base, de protección a defensores amenazados, de debates sobre la transición energética y el modelo de consumo.

Las organizaciones de fe como Manos Unidas, la campaña Enlázate por la justicia y Redes, donde confluyen muchas organizaciones católicas de España, DKA en Austria, Secours Catholique y CCFD en Francia, Misereor en Alemania, COMECE y CIDSE como plataformas en Bélgica impulsan un proceso de compromiso con enfrentar la crisis climática que genera tanta desigualdad y dolor sobre todo entre las poblaciones más vulnerables.

El pasado mes de mayo, Javier Janckhe, representante de la Red Iglesias  y Minería, en conjunto con estas instituciones de fe, dando seguimiento y honrando el camino de las 3 Caravanas Latinoamericanas por la Ecología Integral, que durante 3 años consecutivos han sido un puente para que las voces de las víctimas y sobrevivientes del extractivismo minero sean escuchadas,  han afirmado el compromiso de coherencia ética frente a la crisis climática, ratificando acciones conjuntas y propiciando el diálogo entre el Norte y el Sur Global e impulsar en conjunto la Plataforma por la Desinversión en Minería.

El extractivismo sostiene la guerra y la guerra sostiene el extractivismo

Las guerras que enfrenta el mundo actual, que han sido denunciadas como la máxima expresión de la crisis mundial por el mismo Papa León XIV, necesitan de la minería para sostenerse. Países desarrollados y ricos armándose para ir por la conquista de más recursos que serán materia prima del desarrollo al que se aspira, en degradación de la dignidad, de los derechos, de la vida.

Requerimos un espacio de articulación colectiva para enfrentar todo el modelo de muerte, que es una locomotora imparable.

La disputa actual por los minerales críticos para sostener los proyectos tecnológicos, algunas de las razones veladas de la guerra. Trump ya lo ha dicho abiertamente, y el proyecto de Global Gateway de la Unión Europea, también tiene ese interés. China y los “gigantes de Asia”, son las nuevas colonias en América Latina en los territorios de extracción mineral.

Las iglesias tienen un lugar definitivo en la historia. Detener la muerte, enfrentando las causas de raíz como nos hereda el Papa Francisco en la Laudato Si.

La Plataforma por la Desinversión en Minería  hacia la transformación socio ecológica es  una opción concreta de articulación para enfrentar el colapso climático. No habrá posibilidades de enfrentar la crisis de manera aislada. Los territorios y pueblos en resistencia, seguirán siendo quienes indiquen el camino de esperanza y la sociedad del Norte Global, tiene la obligación de comprometerse para salvarnos, todas y todos.  

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