Las redes integrantes del Centro de Programas y Redes de Acción Pastoral del CELAM (CEPRAP), y organizaciones de sociedad civil y defensoras de DDHH de América Latina adscritas a la Comunidad de Protección, expresamos nuestro profundo dolor, indignación y solidaridad ante las graves denuncias que claman desde Panamá, particularmente en las regiones donde las comunidades están siendo
violentamente reprimidas en el contexto de la protesta social.
Con suma preocupación recibimos testimonios -consistentes y reiterados- que evidencian abusos sistemáticos cometidos por las fuerzas de seguridad del Estado panameño, entre ellos: detenciones arbitrarias, uso desmedido de la fuerza, vejaciones, amenazas con armas, incursiones a viviendas con gases lacrimógenos, y ataques directos a población civil -incluyendo a niños, adultos mayores y personas que no participaban de las manifestaciones.
Nos causa particular alarma la situación denunciada en Bocas del Toro, por su gravedad y magnitud, con consecuencias físicas y psicológicas permanentes, que no pueden quedar impunes. La represión ejercida, con especial dureza, contra pueblos indígenas y liderazgos comunitarios bajo el argumento de “restaurar el orden” constituye un retroceso alarmante.
Frente a estos hechos, hacemos un llamado urgente:
● Al Estado panameño y a sus instituciones, a cesar de inmediato toda forma de represión, garantizar el respeto irrestricto de los derechos humanos y abrir espacios de diálogo genuino y transparente.
Nos sumamos a las voces que claman en Panamá: “Desarmar palabra y corazón” para construir caminos de solución orientados al bien común, y no a intereses particulares. Como creyentes en la justicia, la paz y la dignidad de toda persona, no permaneceremos en silencio ante la injusticia.


