De cara a las advertencias urgentes sobre el colapso climático, las Iglesias del Sur Global, presentan documento al Papa León XIV y se reúnen con él para promover cambios estructurales de frente a la COP30, que se realizará en la Amazonía.
Fuente: Paola Calderón – comunicaciones CELAM
El Papa León XIV recibirá en audiencia privada a los representantes de las Iglesias del Sur global este 1 de julio. El encuentro trata las preocupaciones de la Iglesia ante los efectos de la crisis climática de cara a la COP30, prevista a realizarse en el mes de noviembre en Belem do Pará – Brasil.
Problemáticas que aparecen descritas en el documento «Un llamado por la justicia climática y la Casa Común: conversión ecológica, transformación y resistencia a las falsas soluciones».
Realidad que compromete
El documento que recoge estas reflexiones y se entrega oficialmente al Pontífice, es un fruto del discernimiento colectivo entre estas Iglesias particulares que evocan la inspiración del Espíritu Santo para actuar en comunión con la misión de la Iglesia universal.
El texto analiza las advertencias urgentes ante el colapso climático que afecta a las comunidades más vulnerables del mundo y ante el cual se presentan soluciones cortas, inadecuadas y discutibles que terminan por adherir a las tendencias que niegan el calentamiento global y ante las cuales surge la necesidad de reforzar los compromisos como Iglesia.
Se trata de una reflexión, sobre las alternativas o caminos que deben conducir hacia una verdadera conversión ecológica, una actitud de sobriedad fruto de la conciencia, que no se aparta de los factores reales que impiden la transformación de las prácticas culturales.
Un análisis que interpela cuestiona y llama a la acción, para definir con responsabilidad aquello que es imperioso defender para salvaguardar los ecosistemas y la vida de sus habitantes, propuestas que fortalecen el tejido comunitario como un signo de esperanza.
Queremos una conversión de corazón, le piden las Iglesias del Sur Global a la humanidad
Tras la audiencia con el Santo Padre, los delegados de las Conferencias y Consejos Episcopales Católicos de América Latina y el Caribe, Asía y África; presentaron el contenido del mensaje a la opinión pública en una conferencia de prensa a las 11:00 am en la Sala de prensa de la Santa Sede.
Han dejado muy claro: “no estamos aquí como expertos o políticos, sino como pastores, pedimos una conversión del corazón”. Señalaron que el documento fue redactado por especialistas de varias ramas, como parte de las reuniones celebradas en Luxemburgo desde agosto de 2024.
Estuvieron presentes en este encuentro los medios de comunicación internacionales, los cardenales Jaime Spengler, OFM Arzobispo de Porto Alegre – Brasil, presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) y de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), Felipe Neri Ferrao Arzobispo de Gon y Daan – India y presidente de la Federación de las Conferencias Episcopales de Asia (FABC), Fridolin Ambongo Besungu, OFM Cap. Arzobispo de Kinshasa – República del Congo, presidente del Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar y la Dra. Emilce Cuda secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina.
En su intervención, Emilce Cuda agradeció a los cardenales el esfuerzo, que como los Reyes magos “nos traen tres regalos: una renovada fe en Dios y una firme confianza en la humanidad; el clamor por una nueva justicia ambiental como forma más alta de caridad; y la certeza de que la esperanza no defrauda”.
Ha dejado en firme que la PCAL asumió esta iniciativa respondiendo al llamado que el 27 de junio de 2024, el Papa Francisco le hizo a esta instancia: “¡La CAL debe construir puentes de reconciliación, de inclusión, de fraternidad! ¡Puentes que permitan que el caminar juntos no sea una mera expresión retórica sino una experiencia pastoral auténtica!”.
Cuda recordó que la presentación de este documento entronca con una serie de acciones que vienen desarrollando en estos estos años, como la campaña “La vida pende de un hilo”, iniciativa lanzada en diciembre de 2024 para defender la vida de líderes ambientales.
El Cardenal Spengler de Brasil, otro de los delegados para la entrega del documento recordó la importancia de tomar decisiones valientes, porque “nuestra función es promover la conciencia y tener la valentía de anunciar proféticamente lo que debemos hacer sin miedo, el papa Francisco decía que debemos hablar con parresia”.
Subrayó que el documento presentado “no es un gesto aislado”, sino que es “fruto de un proceso sinodal, un discernimiento espiritual y comunitario entre Iglesias hermanas de África, Asia y América Latina y el Caribe”.
Contiene los principales puntos de incidencia política, propuestas y denuncias de la Iglesia respecto a la crisis climática y los temas que se debaten en la COP30, inclusive, este mismo documento “fue utilizado por la Iglesia Católica como instrumento de incidencia en los diálogos bilaterales de la Conferencia de Bonn (Alemania, del 16 al 26 de junio), etapa preparatoria de la COP30”.
Su mensaje es claro: no hay justicia climática sin conversión ecológica, y no hay conversión ecológica sin resistencia a las falsas soluciones. Invitó a todos a desmontar intereses bajo nombres como “capitalismo verde” y “economía de transición”, que perpetúan las lógicas extractivistas y tecnocráticas.
El cardenal Felipe Neri señaló que esperan incluir a otras conferencias episcopales en este pedido de justicia climática que comenzaron las Iglesias del sur global, “hasta ahora el viaje lo han emprendido los tres continentes, per sé que se está intentando involucrar a otros”.
Mencionó que están intentando ampliar la cooperación para alcanzar a otras confederaciones (Europa y EE.UU.), pero “de momento los continentes del sur del mundo han emprendido este viaje”.
El representante de las iglesias de Asia indicó que “nuestro mensaje hoy no es diplomático: es pastoral”. Se trata de una llamada de conciencia ante un sistema que amenaza con devorar la creación, como si el planeta fuera una mercancía más. “Es el reflejo de un discernimiento colectivo”, acotó.
Son millones las personas que en este continente sufren las secuelas del cambio climático: tifones, migración forzada, pérdida de islas, contaminación de los ríos sagrados.
“No se trata solo de cambiar políticas; se trata de cambiar el corazón”, sostuvo, al mismo tiempo denuncia que “las falsas soluciones avanzan” sin respetar la dignidad humana.
Lamentó que la minería sin alma siga vigente en nombre de baterías verdes, por lo que “el Fondo de pérdidas y daños debe ser urgentemente operacionalizado, garantizando acceso prioritario a las comunidades afectadas”.
El purpurado ha insistido en reconocer la sabiduría ancestral de nuestras comunidades, “hay que escucharlas” y, en especial, detener la expansión de los combustibles fósiles.
Card. Ambongo de África mencionó sobre el respaldo que han recibido del Papa León XIV, nos ha animado a seguir adelante a avanzar, podemos contar con él, podemos asegurar que León tiene la misma sensibilidad que Francisco”, apuntó.
Llevó la voz del pueblo africano a la Sala Stampa, “tierra rica en biodiversidad, minerales y culturas, pero empobrecida por siglos de extractivismo, esclavitud y explotación”.
“África no es un continente pobre. Es un continente expoliado”, dijo, por eso, el documento que han presentado no es solo “un análisis de expertos”, sino “un grito de dignidad”.
Justo el continente africano es víctima de la fiebre del litio, cobalto y níquel, metales con los que países industrializados desarrollan tecnología, por lo que cuestionó que se ofrezcan soluciones “sin escuchar a quienes viven en la primera línea del colapso climático”.
“Proponemos una transformación que ponga en el centro el cuidado de la vida, la soberanía de los pueblos indígenas y rurales sobre sus territorios, y la defensa activa de los derechos de las mujeres, de los migrantes climáticos y de las nuevas generaciones”, añadió.
El documento está disponible en español, inglés y portugués y si quieres ver la rueda de prensa AQUÍ
DESCARGA EL DOCUMENTO COMPLETO: Un llamado por la justicia climática y la Casa Común


