Redes de comunicación en la Iglesia Latinoamericana: tejer redes de humanidad

La semana pasada, con sede en Lima – Perú, el Centro para la Comunicación del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano) convocó a más de 60 representantes de radios católicas de América Latina y el Caribe para pensar algo que parecería ser más urgente que nunca en estos tiempos: hacer red.

En un mundo que cada vez nos aleja y nos deshumaniza, en un mundo digital, que nos ha ayudado a encontrarnos en la distancia, pero que también nos desencuentra, nos separa, nos individualiza, tejer redes de personas, de voluntades, de procesos, significa una profecía evangélica.

No es novedad que las radios católicas en América Latina y el Caribe han sido parte fundamental de la defensa de la vida, en distintos territorios, donde han sido las primeras en llegar, en estar y en acompañar la vida cotidiana y las luchas elementales de los pueblos. En la Amazonía por ejemplo, las radios de los vicariatos, instaladas por las misiones encomendadas, fueron centrales para desafiar puentes de encuentro, de información, de interconexión entre las familias, pero también puentes con las luchas sociales, con autoridades, para incidir en aspectos determinantes de los derechos de las comunidades. No solo en la Amazonía, pero en muchos territorios, las radios católicas han determinado procesos de alfabetización, de educación a distancia, de organización comunitaria y política.

Su rol evangelizador ha estado marcado por aspectos litúrgicos, el catecismo y la construcción del bien común, como manda la Doctrina Social de la Iglesia.  Las radio católicas, han sido buena noticia en nuestra región y han impulsado y acompañado, en no pocos casos procesos de liberación de los pueblos.

Mons. Lucio Ruiz, uno de los encargados, desde el 2015 de pensar el Dicasterio para las Comunicaciones, por encargo del Papa Francisco, puntualizó en algo que no podemos olvidar del rol de las radios católicas en América Latina y el Caribe: la radio acompaña íntimamente la vida de las personas, de las familias. Y es en ese mismo sentido que no podemos olvidar que la radio, es quizás el único medio de comunicación, que a pesar de los distintos y vertiginosos cambios tecnológicos, que no ha podido ser reemplazado, en esos espacios íntimos, donde se teje la comunicación profunda, en la cotidianidad.

Y es por esta misma razón, que pensar y concebir los cambios tecnológicos, para incorporarlos en la agenda de vida de las radios católicas es fundamental. Esta convocatoria del CELAM, a las radio católicas supone una reflexión práctica y vivencial de los desafíos que tenemos quienes hacemos comunicación pastoral.

En el encuentro la diversidad y amplitud de acciones comunicacionales desde la radio católicas fue muy diverso, radios en espacios urbanos, en grandes ciudades como Guadalajara, Panamá, Bogotá, radios rurales e indígenas como las que están en la Amazonía peruana y boliviana, o en el Darién de Panamá y Honduras,  uno de los lugares más conflictivos en estos momentos en nuestra gran América Latina, radios digitales, como la de SIGNIS ALC, manejada por jóvenes, radios que transitan hacia nuevas tecnologías, radios que siguen haciendo lo que solían hacer hace muchos años, porque su realidad así lo demanda. También estuvieron presentes redes de comunicación como ALER y Comunicarte, experiencias fundamentales, que son faros para la gestión de redes en el continente, y que también han sido azotadas por situaciones políticas, económicas y cambios culturales.

Desde la Red Iglesias y Minería, como participantes invitados, felicitamos el proceso que se impulsa desde el Centro de Comunicaciones del CELAM, este encuentro, está enmarcado en un proceso más amplio, donde se han convocado también a tejer redes a los espacios de televisión católica y se prevé también a las pastorales de comunicación y redes católicas de toda la región, para el mes de noviembre. Desde nuestra experiencia, sabemos que las radios católicas son espacios fundamentales para enfrentar la realidad de invasión, devastación y despojo al que resisten miles de comunidades en la región, son trincheras de resistencia y esperanza, donde la organización comunitaria es posible, y donde se promueve la defensa de la vida, de la mano, del cuidado del agua, las montañas, las selvas, cuestiones, que no pueden ser olvidadas por estos tiempos, por las agendas de comunicación católica.

Pensar la comunicación habitando las nuevas tecnologías, habitando el caos climático, habitando los desencuentros, es un ejercicio de fidelidad evangélica para responder con esperanza a estos tiempos de rupturas, de cambios y de urgencia de tejer redes de redes, ser semillas de unidad.

 

 

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