¿Por qué una Plataforma de Desinversión en Minería?
Muchas veces, sin que lo sepamos, el dinero que colocamos en bancos y fondos de inversión sirve para que algunas empresas MINERAS cometan crímenes e injusticias en diversos territorios de América Latina y el Sur Global. Derechos humanos y ambientales son violados en nombre de un supuesto progreso, un progreso que, como dice la Encíclica Laudato Sí, afianza la desigualdad y el descarte. COMUNIDADES Y PUEBLOS ENTEROS SON MARTIRIZADOS PARA ALIMENTAR EL LUCRO DE GRANDES EMPRESAS multinacionales. Estas, como siempre, esconden al consumidor final los impactos que provocan en las periferias del mundo con la extracción de minerales.
Por ello hay que hacernos una pregunta fundamental:
¿QUIÉN LAS FINANCIA?
La iglesia ha avanzando de varias maneras sobre estas reflexiones: la Doctrina Social de la Iglesia, la Encíclica Laudato Sí, el documento vaticano Mensuram Bonam que propone buenas medidas en las inversiones, las Orientaciones Pastorales ante los impactos de la Minería son reflexiones para las organizaciones de fe, con un llamado para Transformar el sistema de injusticias. No basta con acompañar a las poblaciones que sufren estos impactos, también es urgente tomar medidas concretas para cambiar el modelo económico y financiero sobre las que se sostiene un sistema de sacrificios y desigualdades. Hay propuestas concretas para un modelo económico posextractivista, que vienen de los territorios en resistencia y lo más importante es que las comunidades y la naturaleza tengan voz más fuerte, para lograr cambios definitivos.
Porque es una respuesta concreta a frenar el colapso climático y transformar el modelo extractivista que nos está matando.
Llamamos a sumar e integrar la Plataforma de desinversión:
- Organizaciones de fe
- Congregaciones religiosas
- Conferencias episcopales
- Entidades de cooperación
- Organizaciones sociales y de la sociedad civil






¿Qué acciones concretas hacemos en la Plataforma de Desinversión?
- Conectamos comunidades solidarias del Norte y del Sur Global
- Visibilizamos la situación de las personas, comunidades y territorios afectados por el modelo minero
- Re – almar la economía:
- Revisamos nuestras inversiones ¿Dónde están? ¿A quiénes impactan? ¿A Quiénes benefician?
- CÓDIGOS ÉTICOS: orientamos nuestras acciones y decisiones a la Ecología Integral y sus llamados de cuidar la vida de las personas y el planeta
- Fortalecemos las alternativas de los pueblos que enfrentan el extractivismo
- Formación, información y reflexión e incidencia: sobre el camino del dinero que proviene de la minera.
“Las inversiones no son neu trales” y la Iglesia está llama da a la coherencia, a partir de su ética social cristiana, para buscar caminos para REAL MAR la economía, al servicio de todas y todos y del bien común y “un modelo econó mico evangélico que promue va la justicia y la dignidad de las personas y la naturaleza”.
El papel de las organizaciones de fe en la desinversión en minería
El Papa Francisco, en “Querida Amazonía”, denuncia los proyectos económicos de extracción y otras industrias que destruyen y contaminan (cf. QA 49). Son brazos del sistema económico orientado a la explotación irracional de la naturaleza.
El papel de las organizaciones de fe en la desinversión en minería
El Papa Francisco, en “Querida Amazonía”, denuncia los proyectos económicos de extracción y otras industrias que destruyen y contaminan (cf. QA 49). Son brazos del sistema económico orientado a la explotación irracional de la naturaleza.
ABOGAMOS por la desinversión en la minería como actividad integradora de un cambio paradigmático urgente que rechace las numerosas formas de injusticia “nutridas por un modelo económico basado en las ganancias, que no duda en explotar, descartar e incluso matar” (cf FT 22). Por lo tanto:
ASUMIMOS la promoción de una economía integrada en un proyecto político, social, cultural y popular que busque el bien común (cf FT 168 y 169). Como caminos para una Economía Samaritana, PROPONEMOS “pensar en la participación social, política y económica de tal manera «que incluya a los movimientos populares y anime las estructuras de gobierno locales, nacionales e internacionales con ese torrente de energía moral que surge de la incorporación de los excluidos en la construcción del destino común»” (FT 169).
INVITAMOS a las organizaciones religiosas a “revisar sus códigos de inversión ética y los bancos comerciales a los que recurren”, porque es necesario “asumir la responsabilidad de una conversión ecológica integral” contra todos aquellos que “financian y se benefician de las muertes causadas por la minería”.
“Las inversiones no son neutrales” y la Iglesia está llamada a la coherencia, a partir de su ética social cristiana, para buscar caminos para REALMAR la economía, al servicio de todas y todos y del bien común y “un modelo económico evangélico que promueva la justicia y la dignidad de las personas y la naturaleza”.
PROMOVEMOS nuestra corresponsabilidad en las inversiones éticas que favorecen la vida y las iniciativas comunitarias, nos comprometemos a promover economías solidarias basadas en los valores del cooperativismo, para una conversión ecológica.
FORTALECEMOS las alternativas dirigidas a «promover una economía que favorezca la diversidad productiva y la creatividad empresarial». Para eso, a través de una “nueva economía más atenta a los principios éticos y para una nueva regulación de la actividad financiera especulativa y de la riqueza ficticia” (FT 168 y 170), clamamos que nuestras economías se distancien gradualmente de la lógica extractivista. Por lo tanto, asumimos el compromiso evangélico de ser corresponsables en la transformación del modelo económico de desigualdades. Comprendemos que es urgente rehabilitar una sana política y actuación con el mercado financiero que tenga la dignidad humana al centro y que sobre ese pilar se construyan las estructuras sociales que promuevan la “preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior” (cf LS 10).
ORIENTAMOS y ASESORAMOS las decisiones financieras y de consumo desde una perspectiva evangélica, según la cual el ser humano recibe el mandato divino de proteger la creación (Gn 2,15)
NOS COMPROMETEMOS a revisar nuestros servicios con las instituciones financieras como fondos de inversión o bancos comerciales que posiblemente estén relacionados con la mega minería. A partir de esta revisión, en caso se identifiquen relaciones de nuestras finanzas e inversiones con empresas de megaminería, nos disponemos a organizar un proceso de desinversión.
Asumimos nuestra corresponsabilidad en inversiones éticas, que favorezcan la vida y las iniciativas de las comunidades. Nos comprometemos a promover las economías solidarias basadas en los valores del cooperativismo, para una conversión ecológica que renuncie al extractivismo depredador que causa daños socio-ecológicos y responde a la lógica de la codicia, propiciando el paradigma tecnocrático y colonial dominante (cf. DfS 70 y LS 101).