En días pasados la congregación de Misioneros Combonianos tuvo un encuentro en Brasil, para reflexionar sobre los asuntos económicos y financieros de la congregación, en la que participaron los ecónomos de las provincias y delegaciones de Asia y América, además del ecónomo general y el asistente del responsable general de finanzas.

La reunión reservó una mañana para el análisis de la situación y perspectivas de la economía en el continente americano. El P. Dario Bossi, miembro de la Red Iglesias y Minería contribuyó con este debate para reflexionar con el grupo, sobre los modelos económicos del extractivismo depredador, las opciones neodesarrollistas y el conflicto con la propuesta que surge de las comunidades, en defensa de sus territorios, de economías dirigidas desde abajo, diversificadas y cooperativas. Se habló sobre el modelo de transición al post-extractivismo, así como la propuesta -más propia del norte global- de decrecimiento.

Los contenidos partieron de un análisis desde la doctrina social de la Iglesia sobre la economía, con especial énfasis en el magisterio del Papa Francisco y la iniciativa de la Economía de Francisco y Clara. El documento vaticano «Mensuram Bonam», sobre la ética de las inversiones financieras, ayudó a profundizar la propuesta que se hace desde la Red Continental Iglesias y Minería a la Desinversión en Minería.

Las experiencias e iniciativas de otras congregaciones religiosas, como los Claretianos y la SVD, que han dado pasos significativos para la desinversión, fueron inspiradoras, así, cómo  los avances  que ya se vienen dando en la congregación de los Combonianos. Entre los cuales se resalta la perspectiva de la inversión social, como hace la provincia de Brasil, apoyando fondos de inversión que apoyan el trabajo de las cooperativas del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra.

Debates iluminadores para la ética en las finanzas

Una reflexión vital desde los Combonianos, que puede ayudar para otras congregaciones y organizaciones de fe es  que ya no es suficiente creer en las afirmaciones superficiales que muchos fondos hacen sobre la ética de sus inversiones. Está claro que hay un interés creciente por «ganarse» a los clientes católicos mediante una propaganda que no siempre es coherente; algunos tesoreros también se han dado cuenta de que las propias garantías de la norma «ESG» no son fiables, sobre todo porque en la mayoría de los casos se trata de autocertificaciones.

En la congregación, la gestión de las inversiones está fuertemente centralizada por la coordinación de la Administración General, que dirige la mayor parte de los fondos de inversión. El ecónomo general, que ya conoce y aprecia la campaña de desinversión, confirmó que los Misioneros Combonianos están siendo mucho más exhaustivos con sus procesos de vigilancia para evitar que los fondos invertidos apoyen la minería depredadora (así como otras actividades económicas contrarias a la DSI). Lo más importante, según el ecónomo, es conseguir que los fondos sean transparentes y permitan verificar su composición con el mayor detalle posible.

INVERSIONES ÉTICAS UN DESAFÍO DENTRO DE LAS ESTRUCTURAS FINANCIERA

Muchas congregaciones invierten en bonos de estado. No es un misterio para nadie que muchos de los gobiernos, invierten en armas, por ejemplo. Los Misioneros Combonianos, por estatuto, deben invertir sus fondos en bolsa con un máximo del 20%.  El 80% de los fondos, por tanto, se invierte en bonos del Estado. Esto en sí mismo no es una garantía, por muchos de estos PIB se van en inversiones que atentan con la vida (Italia alrededor del 2%; EE.UU. alrededor del 4%, en armas). Al profundizar estas miradas vemos que  en una proporción pequeña pero efectiva, también están apoyando estas inversiones.

 

Hacia posibles alternativas…

  • Una alternativa posible, aunque más arriesgada, sería invertir en empresas sociales. El mayor problema es que éstas no ofrecen garantías de seguridad y estabilidad, con el peligro de perder inversiones consistentes, lo que se consideraría irresponsable en la política de quien debe cuidar las finanzas.
  • Una solución a medio plazo, sugerida por el asistente general, sería descentralizar la administración de las inversiones a nivel local, permitiendo a las provincias evaluar también la seguridad y conveniencia de las solicitudes de inversión en empresas sociales (como se hace en Brasil, de forma mínima, con el MST).
  • El Asistente General trajo a colación otra consideración: lo esencial para una congregación es contar con asesores competentes.

Existe un grupo recientemente creado dentro de la Iglesia : Numus, que certifica las inversiones de la Iglesia, teniendo como guía el documento Mensuram Bonam y que es fruto de estudios técnicos realizados por diversas organizaciones de fe.

La coherencia ética en las finanzas de las organizaciones que se basan en el evangelio es un imperativo, pero se reconoce que una   congregación no puede, por sí sola, crear sus propias estrategias financieras para inversiones éticas; y por ello, piden esta asesoría, ayuda para identificar dónde sería más oportuno y coherente invertir.

Algunas reflexiones posibles:

  •  Incrementar procesos de vigilancia alas inversiones, para garantizar que no existan nexos con inversiones en minería y otras actividades contrarias a la DSI
  • Invertir en empresas sociales
  • Descentralizar las inversiones, permitiendo que las provincias evalúen y hagan sus opciones
  • Contar con asesoría técnicas competentes y coherentes
  • Basarse en la experiencia de otras congregaciones y/o organizaciones similares que ya van dando pasos
  • Referencia y directriz: DSI y Mensuram Bonam