La tarde del viernes 22 de mayo de 2026, cientos de personas se movilizaron en la ciudad de Panamá para rechazar cualquier intento de reactivar la minería metálica en el país, especialmente ante las pretensiones de reabrir la mina de cobre de Donoso.
La marcha partió desde la Iglesia del Carmen y avanzó hasta la Plaza 5 de Mayo, en las inmediaciones de la Asamblea Nacional, para hacer escuchar el sentir de la población que vela por la defensa de las comunidades y de la naturaleza, amenazadas por los negocios mineros que priorizan las ganancias sobre la vida.
La movilización fue impulsada por los colectivos Sal de las Redes y Movimiento Independiente Voluntad, que difundieron el llamado en medio del creciente debate nacional sobre el futuro de la actividad minera en Panamá.

La marcha rechazó los intentos del Gobierno de reactivar el proyecto Donoso, pese al fallo de la Corte Suprema de Justicia de 2023, que declaró inconstitucional el contrato entre el Estado panameño y la empresa Minera Panamá, subsidiaria de la canadiense First Quantum Minerals, y ordenó el cese de operaciones de la mina.
El abogado Silvio Guerra, participante de la movilización, declaró que “el país no quiere mina” y pidió al presidente José Raúl Mulino escuchar el clamor popular. Además, aseguró que las convocatorias y acciones de protesta continuarán en las próximas semanas.
Las protestas recuerdan las multitudinarias movilizaciones de octubre y noviembre de 2023, cuando diversos sectores sociales paralizaron el país exigiendo la salida de la minera debido a los impactos ambientales y sociales del proyecto.
Aunque el contrato fue declarado inconstitucional, la actual administración ha impulsado auditorías en la mina y autorizó recientemente el procesamiento y exportación de material mineral almacenado. Tanto el presidente Mulino como el ministro de Comercio e Industrias, Julio Moltó, han defendido públicamente la posibilidad de reactivar la mina, argumentando la generación de empleo.
La movilización de este 22 de mayo vuelve a demostrar que en Panamá el pueblo dice SÍ al agua y NO a la minería, recordándonos que la Creación no puede reducirse a mercancía y que cuidar la Casa Común es defender la dignidad de los pueblos y el futuro de las próximas generaciones.


