🗣️ En cerro de Pasco, Perú, los niños mueren por leucemia. Para recibir algún tratamiento, tienen que viajar por horas a la capital, Lima. Sus cuerpitos debilitados y envenenados por metales pesados, no les permiten ir a la escuela, ni jugar en las tardes. Sus padres, de recursos muy limitados, como el promedio de familias de la localidad, deben dejar de trabajar para ir detrás de algún tratamiento, alguna esperanza que les permita salvarles la vida. Mientras tanto el sistema de salud estatal, desentendido totalmente del tema y las empresas causantes de todo este calvario, escondidos tras sus engaños, no son capaces ni siquiera de entregar un ataúd.
Esto es lo que deja la minería en zonas como Pasco, la Oroya en Perú, o San Miguel, en Guatemala, enfermedad y muerte en todo lo que tocan.
Según el portal DIALNET existe una fuerte evidencia de un mayor riesgo de cáncer de pulmón después de una exposición prolongada al radón, silice, carbón o hierro entre los mineros de diferentes países, ello a partir de una investigación realizada a pacientes en tratamiento y su vinculación con actividades mineras.
El olvido y la pobreza generan mayores afectaciones en los cuerpos
La provincia de Espinar, donde un 80 por ciento de la población es indígena quechua, como Moisés Larota, es una de las que más sufre por la minería. «Me duelen las manos. Estoy perdiendo la vista. Tengo problemas en los riñones, la próstata, el hígado y el corazón», cuenta Larota.
Entre 2016 y 2018 Amnistía Internacional realizó un estudio con voluntarios en 11 comunidades de Espinar, en base a pruebas de sangre y orina. El resultado: 58 por ciento de las personas tenían en su organismo niveles elevados de arsénico; el 29 por ciento, de magnesio, el 12 por ciento, de cadmio, el cuatro por ciento, de plomo y el tres por ciento, de mercurio. Moisés Larota participó en dicho estudio y también en sus pruebas se constataron niveles elevados de arsénico. Este metal fue clasificado como “cancerígeno” por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer. Otros de estos metales son también perjudiciales para la salud. Según la fuente del portal alemán DW.
Pero no solo en América Latina, se ha comprobado estas afectaciones, en España, estudios de SCielo, indican que las principales enfermedades detectadas en los trabajadores de la industria del cobre fueron cáncer de pulmón y vías respiratorias y en segundo lugar enfermedades respiratorias crónicas. La minería fue el sector más afectado. Existe escasa literatura científica que identifique la aparición de enfermedades profesionales relacionadas con el reciclaje de cobre.
Invisibilizar como parte de la estrategia
En ningún país del mundo, con amplia actividad minera se registran cifras o estrategias asociadas a la salud pública y la extracción minera. Ello incluye un desabastecimiento total de medicamentos y tratamientos asociados a la exposición a metales pesados, gases tóxicos, tierra y agua contaminadas. Las poblaciones no acceden a servicios de salud adecuados. Los diagnósticos no tienen seguimiento, y peor aún, tienen que ser tratados a cientos de kilómetros de distancia. Es un verdadero calvario para las familias, que están expuestas, en la mayoría de casos, sin su consentimiento a estas situaciones.
¿Qué provoca estas afectaciones?
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- Exposición a sustancias químicas
- Contaminación del agua y suelo
- Vertederos de sustancias tóxicas a espacios territoriales
- Quema de gases tóxicos y liberación a la atmósfera
- Comer comida que está contaminada







