Este 1 de septiembre inicia la jornada mundial de oración por el cuidado de la Creación

Este martes 1 de septiembre, inicia la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación 2026, que se celebra cada año para invitar a los creyentes a elevar sus oraciones y fortalecer su compromiso con el cuidado de la naturaleza y la Casa Común, cuyos ríos, montañas y bosques están cada vez más amenazados por el ser humano.

El Vaticano anunció que este año el lema de la jornada será «Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas», con el cual, el papa León XIV apunta al vínculo entre las guerras y la destrucción del ambiente, en un contexto marcado por múltiples conflictos armados alrededor del mundo, motivados principalmente por el control de los recursos naturales, especialmente en medio oriente.

La jornada dará inicio con el mensaje del Papa León XIV, que celebrará la Santa Misa por el Cuidado de la Creación en el Jardín de la Madonnina de Borgo Laudato si’, en los Jardines Pontificios de Castel Gandolfo. Así lo anunció el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y el Centro de Formación Avanzada Laudato si’.

La guerra y la destrucción de la Casa Común

Este año, la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación se plantea como un llamado a rechazar la guerra y sus impactos sobre la vida y la Casa Común. Las guerras no solo destruyen ciudades y provocan pérdidas humanas; también dejan profundas heridas en la naturaleza. Los bombardeos y operaciones militares dejan una enorme huella de carbono e impactos ambientales que pueden permanecer durante décadas, incluso después de que cesen los combates.

Según una investigación de Los Angeles Time, la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Iran, deja un costo ambiental descomunal. Una estimación de Greenly calcula casi 2.000 millones de toneladas de gases de efecto invernadero generadas por operaciones militares de Estados Unidos, en apenas seis días de guerra. A esto se suman más de 400 incidentes ambientales registrados por CEOBS, incluyendo incendios petroleros, contaminación del aire, agua y suelos, graves afectaciones a los ecosistemas del Golfo Pérsico.

En este contexto, el llamado del papa León XIV a rechazar la guerra se vuelve crucial, pues sólo trae sufrimiento para los pueblos y graves heridas a la Madre Naturaleza.

San Francisco de Asís y su legado de amor por la Creación

Este 1 de septiembre también comienza cada año el Tiempo de la Creación, el camino ecuménico de oración y compromiso por el cuidado de la Casa Común, que concluye el 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís, que se celebra el aniversario 800. Este es un tiempo en que la Iglesia, junto con otras comunidades cristianas, invita a renovar el compromiso con la Creación a través de la oración, la conversión y su cuidado.

San Francisco de Asís, fue un religioso italiano, fundador de la Orden Franciscana y Patrono de la ecología. Es reconocido por su profundo amor hacia la naturaleza, a la que consideraba parte de la creación de Dios y hermana de la humanidad. Por ello, el papa Francisco lo tomó como inspiración para la encíclica Laudato si’.

“Él manifestó una atención particular hacia la creación de Dios y hacia los más pobres y abandonados. Era un místico y un peregrino que vivía con simplicidad y en una maravillosa armonía con Dios, con los otros, con la naturaleza y consigo mismo. En él se advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior”, expresa el Papa Francisco en Laudato si’.

Así, la figura de San Francisco de Asís, símbolo de una vida en armonía con la creación y con los más pobres, inspira el espíritu del Tiempo de la Creación: un llamado a cuidar la Casa Común desde la fe, la justicia y la acción.

Llamado a cuidar la vida y construir un mejor mañana

En este tiempo de oración y reflexión, el llamado al cuidado de la creación también invita a mirar la crisis ambiental no solo desde la razón, sino desde la sensibilidad, la solidaridad y el reconocimiento de que toda forma de vida está conectada. Frente a la destrucción, las guerras y amenazas a quienes defienden la naturaleza, cuidar la Casa Común es una manera de cuidar la vida y construir un futuro más justo.

«La fe nos enseña a reconocer nuestra Casa común no principalmente como un recurso para ser utilizado, sino como un don que debemos acoger con gratitud y cuidar con amor. Cuidar la creación significa cuidar la vida, a las personas, especialmente a las más vulnerables, y a las generaciones futuras” expresó Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

La Red Iglesias y Minería invita a organizar jornadas de oración comunitaria en donde las comunidades pongan en común sus preocupaciones y compromisos en la defensa y cuidado de la Creación, nuestra casa común.

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