«Creemos firmemente que los pueblos indígenas tienen el derecho democrático a manifestarse» menciona la carta firmada por Mons. Vicente Ferreira, Obispo de Livramento de Nossa Senhora y presidente de la Comisión de Ecología Integral y Minería de la Conferencia de Obispos de Brasil.
El comunicado de solidaridad dirigido al Cardenal Luis Cabrera, Arzobispo de Guayaquil, y presidente de la Conferencia Episcopal de Ecuador, recoge las palabras del Papa Francisco en referencia a que según cifras de organizaciones de derechos humanos de Ecuador (Alianza por los DDHH e Inredh) y la organización indígena CONAIE, la población movilizada ha estado enfrentando con anterioridad represión por organizarse en defensa de sus territorios frente a la imposición de proyectos extractivos y mega proyectos mineros. La carta de apoyo de la Iglesia de Brasil a la Iglesia ecuatoriana, cita a la Encíclica Laudato Sí, en su apartado 146: «Cuando permanecen en sus territorios, son precisamente ellos, quienes mejor los cuidan, sin embargo, son objetos de presiones para que abandonen sus tierras a fin de dejarlas libres para proyectos extractivos».
Hace un par de semanas, Cuenca, una de las ciudades más grande el Ecuador, se movilizó masivamente en defensa de las fuentes de agua, haciendo eco, de la lucha indígena y campesina que desde hace más de una década viene defendiendo los páramos de proyectos mineros, que acapararían y contaminarían las fuentes hídricas que abastecen a más de 1 millón de personas. Las Orientaciones Pastorales de la Iglesia Católica ante los Impactos de la Minería, ayudan a reflexionar y posicionar la voz de las iglesias, acompañando a los territorios y comunidades que amparados además por convenios internacionales, como el 169 de la OIT, exigen el respeto a su derecho a decir NO a los proyectos extractivos en sus territorios, a la consulta previa y la construcción de un modelo de vida y de desarrollo que respete su modo de vida y valore sus procesos culturales de subsistencia.
La crisis socia, política y económica que Ecuador vive en estos momentos se sitúa en un contexto de imposición de una agenda extractiva, que va en contra de la voluntad del pueblo ecuatoriano y que ha movilizado a la gente a las calles. La eliminación del subsidio al combustible diésel, es un impacto generalizado, que afecta a las poblaciones más empobrecidas de manera directa en su economía cotidiana.
Asimismo, otras organizaciones de fe, como la congregación de las Hermanas Lauritas, una comunidad religiosa encarnada en los procesos comunitarios y territoriales en toda América Latina, se han manifestado exigiendo un cese de la represión al pueblo, lamentando profundamente la muerte de Efraín Fueres, poblador de la provincia de Imbabura, localidad donde se han registrado los mayores hechos de violencia represiva por parte del Estado. En medios digitales circulan videos que retratan el momento exacto de la muerte por disparo, que evidencian la violación a todo protocolo de respeto a los derechos humanos, por parte de la fuerza pública.
» Denunciamos la brutal represión y el asesinato de un hermano indígena Efrain Fueres de Cotacachi- Imbabura a manos de las Fuerzas militares»
Exigen investigación inmediata y transparente.
«A la sociedad en general: a que se solidaricen con los pueblos indígenas y exijan justicia y protección para ellos porque están luchando por los derechos de todos los ecuatorianos, especialmente de los empobrecidos del país»


