Pueblos desposeídos, robados, saqueados, llevados a la pobreza; migrantes vulnerables, víctimas de abusos y tratados como basura. A esto se suma la proliferación desenfrenada de drogas; inundaciones, tsunamis y terremotos que exponen la crisis climática; el lucro, cada vez más idolatrado, al igual que el culto al cuerpo y al bienestar físico. Y, de nuevo, una justicia que parece estar fallando; nuevas tecnologías que incrementan el progreso tanto como la desigualdad; desempleo, marginación, explotación; una tendencia general deshumanizante de injusticias sociales, y la creciente brecha entre una pequeña minoría —el 1% de la población— de ricos y la gran mayoría de pobres.
El Papa León XIV dibuja un retrato impregnado de amargo realismo de la época actual en su discurso a los Movimientos Populares, recibidos, esta tarde, en el Aula Pablo VI, con motivo del V Encuentro Internacional en Roma.
(Vatican News)
“Haciéndome eco de las peticiones de Francisco, hoy digo: Tierra, techo y trabajo son derechos sagrados, por los que vale la pena luchar, y quiero que me escuchen decir: “¡Estoy con ustedes!”, “¡Estoy con ustedes!”
Este 23 de octubre el Papa León, recibió en el Vaticano a los Movimientos Populares, que en este 5to Encuentro, que se repite desde la primera convocatoria del Papa Francisco a cartoneros, recicladores, campesinos, luchadores sociales, mujeres defensoras, dirigentes sociales, recordó que los movimientos sociales son fuente de esperanza en estos tiempos, donde una «mala gestión» que «genera y acrecienta las desigualdades bajo la apariencia de progreso está llevando al mundo al abismo. Y al no situar la dignidad humana en el centro, el sistema también falla en la justicia».
EL Papa León XIV hace incapié en las causas e impactos de la ruptura que se vive en la actualidad, la crisis climática, quizás el ejemplo más evidente: «¿Quiénes sufren más? Siempre los más pobres». Tanto quienes ven «lo poco que tienen» arrasado por el agua; como los «campesinos, agricultores y pueblos indígenas» que pierden sus tierras, identidades y producción local debido a la «desertificación» del territorio.

Por su parte los representantes de los movimientos han traído el dolor y sufrimiento, como pueblo y de nuestra casa común «pero también venimos cargados de la resistencia, para hacer frente a la globalización de la muerte y la violencia»
Es urgente recuperar la cultura de la paz, una paz desarmada y desarmante y hacer frente a la carrera armamentista
Este sistema ya no lo aguantan los campesinos, la tierra. Tierra, techo y trabajo son derechos que se deben cumplir ante una realidad que no lo prioriza, por eso han dicho: «venimos juntos a renovar la faz de la tierra. Este encuentro en que se da la Peregrinación de los Movimientos nos plantea el deseo de que no quede ningún pueblo sin soberanía, ningún joven sin futuro, Ningún pobre sin comer, sin hogar.»

El P. Mattia Ferreira, uno de los organizadores responsables del evento menciona que los Movimientos Populares le dan al mundo, lo que en este tiempo tanto se necesita, generan esperanza por buscan la justicia y generan solidaridad. Y reconoce que existe el riesgo de que los movimientos populares queden fuera de las decisiones que les afectan y también de la propia iglesia, pero que la escucha y el protagonismo de estos movimientos, son a su vez, un signo de esperanza y comunión.
El Papa León ha asociado la crisis que se enfrenta a la desigualdad del Norte y el Sur Global, y la extracción de minerales de los países más pobres. Y también critica el desarrollo de nuevas tecnologías de la información y las telecomunicaciones basadas en la extracción de minerales del subsuelo de países pobres. El coltán en la República Democrática del Congo, por nombrar solo un caso, cuya extracción «depende de la violencia paramilitar, el trabajo infantil y el desplazamiento de población». O el litio, el «oro blanco» que alimenta la competencia entre grandes potencias y corporaciones y representa «una grave amenaza para la soberanía y la estabilidad de los estados pobres», con empresarios y políticos «alardeando de promover golpes de Estado y otras formas de desestabilización política» solo para apoderarse de él.


