La COP30 termina esta semana, con las expectativas de cada Cumbre sobre el Cambio Climático que se celebra, que hayan resoluciones contundentes, estructurales y justas. Parece que no existen aún muchas claridades sobre pasos más urgentes a los que los tomadores de decisiones se comprometan. El plantea y la humanidad gritan emergencia, pero a veces parece que no se quiere escuchar.
En medio de este escenario, resuena una voz, la voz de la Iglesia que este año, ha venido preparándose, organizándose construyendo colectivamente desde las diversidades y diferencias. Hay que destacar la participación consistente de muchas pastorales, sociales, ambientales, organizaciones populares vinculadas a la Iglesia en todo el evento de la COP y actividades paralelas
Con la presencia de más de 40 obispos, la mayoría de Brasil y Latinoamérica, pero con representación de los cinco continentes, incluso un obispo de Oceanía, Asia, África, Europa. La jerarquía de la Iglesia, con la herencia y la bandera de la Laudato Sí y el Papa Francisco, se hizo presente con 8 cardenales que han participado en diversos momentos, escuchando, hablando con la gente, diciendo su palabra.
La iglesia en la COP30 una presencia dual: de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo
El P. Dario Bossi, asesor de la Conferencia de Obispos de Brasil en los ámbitos socio ambientales y miembro fundador de la Red Iglesias y Minería, destaca un movimiento de la Iglesia en la COP, en dos direcciones: de arriba para abajo y de abajo para arriba.» En el de arriba para abajo se puede hablar del documento de Sur Global, de una posición institucional de la Iglesia preparada con mucha antelación y por tanto, una reflexión consistente, participada, un documento representativo y bastante fuerte.»
Este documento fue entregado al Papa León XIV, a la Secretaria General de la ONU, a la Comisión Europea y fue el instrumento que se llevó a la COP, como postura de las iglesias de Sur Global, que caminan con su pueblo, en territorios sacrificados y víctimas del colapso climático y de un sistema de desigualdades e injusticias en el que somos el cuerpo herido.
Esta postura marcó incluso el mensaje del Papa León XIV a la COP30, «me llamó mucho la atención porque es un mensaje que se direcciona a los obispos y cardenales del sur global. Es decir, el Papa también, los considera como un interlocutor global. Y esto es muy importante porque de un lado consolida un sujeto que se ha venido reforzando en este tiempo en interlocuciones institucionales hacia la COP30 y también sobre otros temas como los temas migratorios», menciona Dario Bossi.

El Sur Global en el centro de las propuestas de la Iglesia
Esta presencia confirma que las iglesias del sur global tienen algo a decir, sea por causa de su resistencia frente a las violencias e impactos que sufren, y al mismo tiempo, porque tienen y traen propuestas y alternativas con las cuales se debe dialogar. Para el P. Dario, esta presencia en la COP30 también ha revelado un movimiento interno de la Iglesia: «las iglesias del Sur Global, en espacios internacionales y globales, colocan su realidad, su palabra y su propuesta», lo que también supone un descentralización, un espacio donde las periferias traen el mensaje al corazón de las coyunturas actuales. «El respeto del diálogo y de la iniciativa de las iglesias locales. El documento de sur global ha tenido mucha visibilidad, ha inspirado como un hilo conductor de las voces de iglesia, no solo de los cardenales sino que también de representaciones de iglesia de base», concluye.
Esta no es solo una tarea coyuntural para un evento, sino que al contrario, representa la continuidad del camino post-COP para la Iglesia, en estas regiones, rescatamos los espacios paralelos de la COP como espacios de escucha para la Iglesia también, a las comunidades que claman justicia climática, a las organizaciones de agroecología, a los procesos sociales inspirados en la fe y otros.
«La Iglesia ha expresado su intención de No aislarse, de seguir dialogando, destacado por ejemplo la importancia del diálogo con la ciencia y con los pueblos indígenas, de los saberes ancestrales de los saberes científicos y también, de los diálogos entre expresiones religiosas. Es importante destacar, el movimiento desde abajo, la importancia de las pastorales de iglesia presentes de modo consistente, sobre todo en todos los espacios en que se construye pensamiento en la COP: Marcha Global, Cumbre de los Pueblos, en los varios debates. Este es un proceso, que se vino construyendo, sobre todo en Brasil, pero también en otras partes de Latinoamérica».
El P. Dario que ha estado desde el inicio del evento de la COP30, pero que ha sido también uno de los miembros claves de este tejido cotidiano de conectar la vida, mira con optimismo los resultados de este proceso para la Iglesia: «la tentativa de conectar la COP a la vida que se da en los territorios por medio de la Iglesia, que tiene esta identidad de ambos lados, como mencionaba, de abajo hacia arriba y viceversa y con una identidad también de dos vías: una identidad institucional y también una identidad de cercanía samaritana, de presencia en territorio y esto es lo que permanece también después de la COP, porque se revigoró el nivel de alianzas que la Iglesia».
Esta semana se definirán si hay caminos más valientes para que los estados y los dueños del capital actúen, pero más allá de eso, la Iglesia sigue con esperanza tejiendo la vida y la unidad en lo cotidiano, y es lo seguirá siendo la Iglesia, ratificando su compromiso de acompañar una verdadera transformación, donde los más vulnerables de esta crisis planetaria, estén en el centro, también con sus propuestas.


