FUENTE: e-fundresearch.com
La Conferencia Episcopal Austriaca ha revisado a fondo sus directrices de inversión ética (FinAnKo). Además de las exclusiones clásicas, como los combustibles fósiles o las armas, destaca una medida inusual: Los metales preciosos físicos como el oro tampoco se considerarán invertibles en el futuro. Una visión general de los criterios, la metodología y los valores.
Nuevas directrices éticas para el capital eclesiástico
Con la actualización de las directrices FinAnKo («Inversiones financieras según criterios eclesiásticos»), la Conferencia Episcopal Austriaca envía una señal clara a favor de la inversión responsable de capital. Las directrices, revisadas en 2024, serán vinculantes para todas las instituciones diocesanas a partir de mayo de 2025 y también se recomiendan encarecidamente a las congregaciones religiosas. Se creará así un marco ético que va mucho más allá de lo que muchos inversores institucionales entienden actualmente por inversión sostenible.
En Alemania existen enfoques comparables, como las directrices del Grupo de Trabajo Protestante de Inversores Eclesiásticos (AKI) o las de la Conferencia Episcopal Alemana (DBK) y el Comité Central de los Católicos Alemanes (ZdK).
Criterios de exclusión: Ética en lugar de maximización de beneficios
Un elemento central de la directriz es la definición clara de los criterios de exclusión. Según las directrices actuales, quedan expresamente excluidas las inversiones en empresas activas en ámbitos como los combustibles fósiles, la producción de armas, los juegos de azar, la agricultura industrial o la monopolización del agua potable. La directiva especifica otros criterios y valores umbral detallados en un total de doce ámbitos de actuación.
Lo que llama especialmente la atención es que los metales preciosos físicos, como el oro o la plata, tampoco se considerarán invertibles en el futuro. La razón de ello es «la explotación y la extracción perjudicial para el medio ambiente», tal y como afirman las directrices. La Iglesia toma así un camino que casi ningún inversor institucional ha seguido hasta la fecha.
Papa Francisco: Invertir es un acto moral
Las directrices hacen referencia explícita a las enseñanzas de la Iglesia. Se cita al Papa Francisco diciendo: «Comprar no es sólo un acto económico, sino también siempre un acto moral» (Laudato si, nº 206). Esto deja claro que el mercado de capitales no está exento de valores para la Iglesia, sino que forma parte de un sistema de coordenadas éticas más amplio.
Metodología: Doce campos de acción y una lógica de evaluación clara
En el centro de la directriz FinAnKo se encuentran los llamados doce campos de acción. Constituyen la espina dorsal estructural de la evaluación y abarcan un amplio espectro de relevancia social y ecológica:
- Gobernanza
- Justicia global y Seguridad alimentaria mundial
- Trabajo
- Protección de vida
- Ética sexual y Medicina reproductiva
- Adicción
- Guerra y armamento
- Violencia individual
- Biodiversidad y Protección del clima
- Agricultura
- Problemas ecológicos específicos
- Animales
Cada uno de estos campos se divide en subcategorías. Para cada categoría, se definen umbrales específicos sobre cuándo una inversión está excluida o restringida. Ejemplo: las empresas cuyo volumen de negocios procede del juego en más de un porcentaje definido no pueden optar a la inversión. La evaluación se lleva a cabo utilizando un esquema de pruebas estandarizado que se desarrolló en colaboración con una agencia de calificación ética.
Esta metodología es comparable a los enfoques ESG (medioambientales, sociales y de gobernanza) estándar, pero se ha desarrollado más en el contexto de la iglesia, incluyendo la integración de valores cristianos específicos como la caridad, la justicia y la integridad de la creación.
Desviaciones en ética sexual y salud reproductiva
Un campo de acción que no es totalmente congruente con la concepción común de la ESG (Estos criterios se utilizan para evaluar el desempeño de una organización en términos de sostenibilidad y responsabilidad social, más allá de sus resultados financieros tradicionales. Se refiere a la «Ética sexual y salud reproductiva». La directriz incluye, por ejemplo, inversiones en empresas que fabrican anticonceptivos u ofrecen inseminación artificial con donaciones de terceros. Sin embargo, en los marcos de ESG, el acceso a la salud reproductiva suele considerarse una contribución a la igualdad de género, un objetivo que aquí sólo se tiene en cuenta de forma limitada.
Criterios positivos: Promover activamente el bien
Además de los criterios de exclusión, las nuevas directrices FinAnKo también contienen una serie de criterios positivos. El objetivo no es sólo evitar inversiones problemáticas, sino también dirigir el capital a ámbitos en los que beneficiará a la sociedad.
Los criterios positivos incluyen
- Educación: Invertir en proyectos educativos o en empresas del sector educativo, ya que la educación se considera un factor clave para el desarrollo de la dignidad humana.
- Justicia social: Fomento de empresas con condiciones laborales justas, diversidad practicada y antidiscriminación activa.
- Protección del medio ambiente: Apoyo a tecnologías sostenibles y métodos de producción que ahorren recursos.
- Salud: favoreciendo a las empresas que ofrecen productos o servicios en el ámbito de la salud.
- Promoción cultural: Apoyo a la diversidad cultural y a la preservación de los bienes culturales.
Una brújula ética para las inversiones de la Iglesia
Las directrices revisadas de FinAnKo dejan claro que la sostenibilidad y la responsabilidad ética desempeñan un papel central en la estrategia financiera de la Iglesia católica. Además de la preservación a largo plazo de las instituciones eclesiásticas y el cuidado de los sacerdotes, cada vez se incorporan más criterios sociales y ecológicos a las decisiones de inversión. Al mismo tiempo, cada vez es más evidente que la forma en que la Iglesia entiende los valores -por ejemplo, en materia de salud reproductiva- no coincide en todos los aspectos con las normas ESG más amplias.


